¿Qué es el mercado de valores?


En ocasiones, se tiende a confundir el concepto de bolsa y mercado de valores, cuando en realidad son diferentes. En concreto, la bolsa puede definirse como un mercado en el que se negocian unos determinados productos y en el que se ponen en contacto compradores y vendedores, es decir, entre empresas y ahorradores o inversores.

Por el contrario, el mercado de valores se define por ser un mercado de capitales en el que se negocian títulos de renta fija y variable a través de la venta o compra de valores y activos como fondos, acciones, obligaciones… Atendiendo a esas negociaciones, se puede hablar del mercado primario en el que se emiten títulos y acciones o de mercado secundario en el que se lleva a cabo la negociación de títulos y acciones ya existentes entre los diversos inversores.

Es decir, que son aquellos lugares en los que los agentes efectúan un intercambio de valores entre sí haciendo uso de los instrumentos creados para este fin y a través de los intermediarios. El objetivo no es otro que tratar de atraer el ahorro de las personas y de las empresas con el fin de lograr financiación extra para las compañías, lo que está más claro en el caso de operaciones como las emisiones de nuevas acciones.

Los mercados de valores -que están supervisados por la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) y organizados por Bolsas y Mercados Españoles en España-, tienen también otra razón de ser. Igualmente, favorecen el desarrollo de políticas monetarias que sean más seguras y atractivas, contribuyendo a su vez a la estabilidad monetaria y financiera.


Los mercados de valores han ido evolucionando con el paso de los años. En concreto, a raíz de la directiva comunitaria de Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID, Directive, 2004/39/EC) con la que se introdujeron cambios significativos tanto en su estructura como en su funcionamiento.

Estos cambios, sobre todo, han creado un nuevo entorno de negociación, que ha supuesto más competencia, gracias a su mayor apertura, además de tener que convivir con otras figuras nuevas como los Sistemas Multilaterales de Negociación (SMN) en los que profundizaremos más adelante.

El mercado de valores español no ha sido ajeno a estos cambios, que no solo se han introducido a raíz de la directiva comunitaria. En aproximadamente los últimos 25 años, se ha producido un proceso de transformación para poder canalizar mejor los volúmenes de inversión y garantizar una mayor transparencia, eficacia y liquidez, que se ha apoyado en sistemas técnicos y operativos y en una nueva estructura organizativa.

En general, hoy en día, los mercados de valores están automatizados, operándose en la mayoría de ellos a través de los ECN, que son servidores que albergan los programas o sistemas que concentran a todos los compradores y vendedores, aunque de manera virtual.

Mercado primario

El mercado primario, también conocido como mercado de emisión de activos financieros, es el lugar físico o virtual-electrónico en el que se realiza la captación de financiación por una empresa a través de la emisión de nuevos valores, de manera que los inversores obtienen títulos recién creados directamente del emisor. En este mercado también se realizan otras operaciones como las compras o ventas de valores que ya estaban en circulación, pero cuando se hace a través de una oferta pública.

Dentro de este mercado se puede hablar de dos tipos de colocación. Una de ellas es la colocación directa, que consiste en que los inversores compran los títulos sin participación de entidades ni de intermediarios. Las emisiones de valores puede ser pública (oferta pública de valores) o una colocación privada, que es cuando está restringida sólo a un grupo de inversores. En este último caso, se transmiten grandes paquetes de acciones u obligaciones a bancos, empresas de seguros, fondos de inversión… es decir a inversores institucionales.


Otro tipo de colocación es la indirecta, en la que sí se emplean intermediarios financieros para la emisión, que suelen ser los bancos de inversión o bien un conjunto que formen un sindicato. La emisión en esta colocación puede tener varias modalidades. Una de ellas es la venta en firme en la que la entidad intermediaria adquiere el compromiso de quedarse con aquellos títulos que no se vendan, mientras que en la venta a comisión se cobra una comisión por título vendido por parte de la entidad intermediaria pero no se garantiza su venta. Otra opción es el acuerdo stand by, que contempla la venta a comisión y el compromiso de adquisición de los títulos no vendidos a un precio especial.

Mercados regulados

Los mercados regulados en España son aquellos que se llaman mercados secundarios oficiales, considerándose como tales las bolsas de valores, el mercado de deuda pública en anotaciones, el mercado de futuros y opciones MEFF y el mercado de renta fija AIAF.

Los principales mercados secundarios oficiales o regulados están gestionados por Bolsas y Mercados Españoles (BME), que es una sociedad que también se encarga de la gestión de otros sistemas multilaterales de negociación. Por ejemplo, se ocupa de las bolas de valores de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, el MEFF, AIAF, mercado de productos derivados, la Entidad Contrapartida Central (CCP), el BME Clearing y los sistemas de registro y liquidación de valores de renta variable y renta fija, IBERCLEAR.

Cada uno de estos mercados regulados tiene una serie de particularidades y características propias. Por ejemplo, el mercado regulado de renta variable en España opera sobre la plataforma electrónica de negociación SIBE, que ha sido desarrollada por SIBE. A través de ella, están conectadas las cuatro bolsas españolas.

En este mercado se negocian las acciones, aparte de los certificados y fondos cotizados (EFTs) y los warrants. El funcionamiento se basa en órdenes y en un único libro electrónico, además de en un sistema de casamiento que opera sobre la base de prioridad precio-tiempo.

Otro de los mercados secundarios oficiales es el MEFF o mercado regulado de Productos Derivados, que en este caso es donde se negocian los futuros y opciones en los que los subyacentes están referenciados a acciones individuales, bien al IBEX 35 o a los índices bursátiles europeos.

En cuanto al AIAF o mercado regulado de Renta Fija y Deuda Corporativa, cabe decir que en él se negocian una amplia gama de activos y productos, que son una fuente de financiación tanto para el sector privado como de organismos públicos tanto autonómicos como locales en España.

La negociación de estos activos y productos siempre está adaptada a esas necesidades de financiación de los emisores e inversores de deuda corporativa. Un motivo por el que es posible encontrar diferentes plazos y alternativas de captación de recursos.

De este mercado, también hay que decir que permite negociar la renta fija del sector privado y de organismos públicos que esté admitida a negociación en las cuatro bolsas españolas, lo que se hace a través del sistema SIBE. Además, BME gestiona un sistema multilateral de negociación de deuda anotada, que opera a través de una plataforma electrónica de negociación.

Sistemas de negociación

Al hablar del mercado de valores no se pueden obviar y no entrar en detalle de otros conceptos que están relacionados. Uno de ellos son, precisamente, los Sistemas Multilaterales de Negociación, que se definen como todos aquellos que están operados por una empresa de servicios de inversión o bien por una sociedad rectora de un mercado secundario oficial.

Estos Sistemas Multilaterales de Negociación siempre tienen que tener como objeto social la gestión de un sistema que permita reunir los diversos intereses de compra y de venta de instrumentos financieros de múltiples terceros. En el mercado español, operan los Sistemas Multilaterales de Negociación en los que se llevan a cabo las negociaciones de acciones admitidas a mercados regulados como las bolsas y todos aquellos valores de deuda pública anotada y valores de deuda corporativa.

Dentro de los Sistemas Multilaterales de Negociación se encuentran el MAB o Mercado Alternativo Bursátil, el MARF o Mercado Alternativo de Renta Fija y el Latibex. En cada uno de ellos, nuevamente, encontramos diferencias y finalidades distintas.

Por ejemplo, el MAB, que se creó en el año 2006, es un mercado orientado a compañías que tienen una dimensión reducida y que no podrían acceder a otros merados. De esta manera, está abierto a aquellas empresas que tienen una reducida capitalización y que quieren expandirse, aprovechando las ventajas de este mercado en cuanto a financiación, visibilidad, liquidez y valoraciones. En este caso, siempre la regulación es a medida de las características de la empresa, al igual que los costes y procesos.

Aparte de las empresas en expansión, también cotizan en el MAB otro tipo de compañías y sociedades como las SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable), así como las SOCIMI (Sociedades de Inversión en el Mercado Inmobiliario). Igualmente, es un mercado abierto a la cotización de las SIL (Sociedades de Inversión Libre) y ERC (Entidades de Capital Riesgo).

Por su parte, el MARF, que nació en 2013, se centra en inversores institucionales, que ponen a su disposición valores de renta fija de compañías que tienen una dimensión mediana y que, normalmente, no son cotizadas en el mercado de acciones.

Y, finalmente, está el Latibex, que se puso en marcha en 1999. Este mercado es el único internacional y se centra en los valores latinoamericanos. Estos valores cotizan en el sistema SIBE y su cotización siempre es en euros.

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