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Comprar acciones: invertir en bolsa online


Los avances tecnológicos e Internet han hecho posible que se puedan seguir en tiempo real las cotizaciones, obtener datos de los valores y de las empresas cotizadas de forma sencilla… y también operar para comprar o vender las acciones y realizar las inversiones correspondientes.

Y es que, aunque se necesita un intermediario para operar en el mercado bursátil, es posible poder acceder a diferentes plataformas de, por ejemplo entidades financieras o intermediarias, para gestionar uno mismo la cartera de valores, realizar los análisis pertinentes para elegir las acciones que se quieren comprar, diseñar la estrategia… En resumen, dar directamente las órdenes para comprar o bien vender las acciones.

En general, todos los bancos tienen algún tipo de plataforma o apartado dentro de su banca electrónica para las inversiones. Además, en España, operan algunas entidades intermediarias como Inversis, GVC Gaesco, Beka Finance, Renta 4 e IG, entre otras muchas disponibles.

Operar por Internet es, además, una tendencia que ha ido en aumento en los últimos años por las facilidades tecnológicas que han contribuido a que toda la operativa sea mucho más fácil, además de responder también a otros factores como el hecho de que las tarifas son más bajas si las operaciones se realiza a través de esta vía.


Aparte, es una forma de invertir que es bastante cómoda, puesto que tranquilamente desde el sofá del hogar o desde casa se puede operar en el ordenador o bien desde un dispositivo móvil y emitir las órdenes en cualquier momento. Sin embargo, no hay que olvidarse de velar por la seguridad como siempre que se realiza cualquier otra operación a través de Internet en la que se emplea dinero o algún tipo de transacción económica y hay que poner claves personales.

Primeros pasos

Lo habitual a la hora de invertir o cerrar operaciones de compraventa de acciones a través de Internet es utilizar los denominados brokers online. Un término bajo el que, en realidad, se encuentran las entidades intermediarias que facilitan esta operativa.

Dentro de ellas, una de las más comunes son las plataformas de los bancos y entidades financieras a las que habitualmente suele accederse a través de sus aplicaciones o webs de banca electrónica. No obstante, también otras entidades especializadas, igualmente, permiten que sus clientes puedan realizar este tipo de operativas en la red desde sus propias plataformas.

Normalmente, estos brokers online están preparados para realizar diferentes tipos de inversiones, dentro de las que se encuentran las acciones, para comprar o vender, así como los productos derivados como los futuros y opciones y los warrants.

Las posibilidades de inversión no solo se reducen a los valores de las bolsas españolas, sino que se pueden realizar operativas para adquirir los títulos de cualquier compañía internacional y que opere en las bolsas internacionales.


La operativa

Para operar a través de los brokers online, lo primero que se necesita es tener una cuenta de valores, que se tiene que abrir en la entidad con la que se vaya a operar para realizar estas inversiones.

Es importante saber que esta cuenta de valores siempre está relacionada con una cuenta corriente, que será en la que esté depositado el dinero que se quiera destinar a la compra de acciones o bien en la que se recibirá la cantidad percibida por la venta y por el cobro de los dividendos.

Normalmente, si se opera a través del banco en el que se tiene la cuenta corriente, la cuenta de valores se abre de forma prácticamente inmediata con el acceso al apartado de inversiones bursátiles o bien al dar la orden de la primera operación que se realice.

Para operar también se necesitarán unas claves de usuario, que son las que dan acceso a la plataforma o portal web para poder operar, así como las claves operativas, que son aquellas que se utilizarán, como su nombre indica, para la operativa con el fin de confirmar la operación que se haga y comprobar que realmente se es el titular de la cuenta de valores.

Tanto las claves de usuario como las claves operativas tienen que ser facilitadas por la entidad intermediaria o bien por la entidad financiera. En el caso de ser cliente de un banco, es posible que la clave de usuario sea la misma que la de la banca electrónica, precisando solo alguna clave o número para la operativa en bolsa que, a veces, también suelen coincidir con los códigos adicionales que se tienen para realizar otras transacciones desde la banca electrónica como, por ejemplo, una transferencia bancaria.

Por lo demás, el resto de la operativa es igual a realizar la operación offline, teniendo que diseñar la estrategia, hacer el análisis –sin olvidarse del análisis técnico y análisis fundamental-, determinar el dinero de la inversión, fijarse el tope de pérdidas…

Sin embargo, sí hay que tener en cuenta una serie de aspectos, que suelen pasar desapercibidos y que el inversor tiene que valorar y conocer para no equivocarse ni pillarse los dedos con la inversión que realice, sobre todo, en cuanto a costes –las comisiones pueden variar según la entidad a través de la que se opere- y otros aspectos sobre los que vamos a entrar en más detalle a continuación como los diferentes precios y el tipo de órdenes.

Precios

Una vez se tenga la cuenta y el broker online, se observará a la hora de realizar la operativa de comprar o vender las acciones que existen dos precios. Uno de ellos es el denominado precio de compra o también denominado Bid, mientras que el otro es el precio de venta o Ask. Entre ambos hay diferencias.

El Bid es el precio que se paga por cada una de las acciones que se vaya a comprar. De esta manera, es en el que hay que fijarse y tener en cuenta para determinar cuántas acciones se van a comprar en función de la cantidad a invertir. Por el contrario, el Ask indica el precio de venta al que se pagarán las acciones cuando se vendan, siendo el valor en el que se debe mirar cuando el inversor quiera emitir la orden de venta para desprenderse de sus títulos.

Además, conviene saber que la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta es lo que se ha llamado horquilla. El inversor también debe tenerla en el punto de mira, sobre todo, cuando se va a operar en el corto plazo. El motivo no es otro que una horquilla reducida implica que habrá menos costes en la operación.

Esta horquilla, aunque se debe observar antes de hacer cualquier operación, es menos importante si se va a operar en el largo plazo o se están comprando acciones que tienen una liquidez elevada.

Órdenes

Una vez se tienen claros los precios, las acciones que se van a comprar, la estrategia a seguir… es el momento de emitir la orden para adquirir las acciones. Aquí hay que tener en cuenta que también existen diferentes tipos y que cada uno de ellos presenta, evidentemente, sus particularidades.

Por ejemplo, está la orden de mercado. En general, siempre que se habla de esta orden, se define como la estándar para todas aquellas compras de acciones que se efectúan a precio de mercado. Esta orden siempre se ejecuta porque una misma orden es posible ejercutarla a varios precios en el caso de que haya falta de volumen a un precio concreto.

Otra orden es la denominada limitada, que se caracteriza porque el inversor es el que se determina el precio máximo que está dispuesto a pagar por la compra de las acciones. Si se opta por este tipo de órdenes, se debe tener en cuenta que, en el supuesto de que se produjera un cambio de precio, las acciones que no se hubieran comprado al precio especificado estarían a la espera de que el valor vuelva a bajar y se encuentre dentro del parámetro indicado.

El inversor también tiene la opción de emitir una orden por lo mejor, es decir, que esta operación se ejecutaría al mejor precio de compra en el mercado en un momento determinado, pero con la diferencia de que aquí el inversor no es quien indica el precio como sucede con la orden limitada, sino que la operativa se realiza con el precio de mercado. No obstante, ante un cambio de precio, el volumen que quede por adquirir pasará a estar congelado hasta que el precio esté de nuevo en ese valor.

Finalmente, se puede hablar de dos órdenes más: el stop loss y el stop móvil o stop dinámico como también se le conoce. Ambas están relacionadas con posibles pérdidas. En concreto, el inversor con una orden stop loss puede limitar las pérdidas en una determinada operación, ya que esta orden se ejecutaría en el momento en el que el precio de la acción se situase en el indicado. Un proceso que se lleva a cabo de forma automática.

Por su parte, el stop móvil tiene otra utilidad. En este caso, permite que el inversor haga un seguimiento del precio de manera que, cuando se produzca una bajada en el precio, cantidad de dinero o porcentaje que se haya indicado, se ejecutará la orden.

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